jueves, 28 de enero de 2010

El niño-payaso

Tengo tres cosas en la vida, es así como comienza el camino del niño-payaso, “tengo que luchar por conseguir mi alimento, tengo que seguir para protegerme del mundo y más aun lograr escapar de mi mundo”. Llega a la calle como todos los días, no duda mucho sobre el tiempo, en la esquina los minutos no se cuentan solo avanzan, el sabe que mientras los colores cambien, el debe prepararse, en este momento solo existen dos, uno para esperar y otro donde debe desplegar lo que sabe para así tal vez llamar la atención de alguien y conseguir un poco de dinero. Al frente, el color parpadea. No queda mucho lo sabe y se alista. Con la cara a medio pintar y un juego de gastadas pelotas en las manos, se coloca frente a su público, que pensativo (por lo menos eso reflejan sus ojos) lo observan mientras lanza la primera esfera al aire, para luego con su mano derecha proyectar la segunda al cielo y alternando la tercera las primeras piruetas dan como resultado un espectáculo muy familiar para algunos y para otros no más que un intermedio a su veloz pasar por ese momento de tiempo perdido. El niño-payaso sabe que no tendrá mucho que ganar y sabe que es poco lo que queda antes de ver si sus actos consiguieron llegar a alguien y que tal vez uno de estos le diera algo… No queda mucho ya comienza el pequeño hombre verde a parpadear y el a cerrar el espectáculo de estos minutos. Cierra con un saludo a la galería de maquinas que tiene en frente y se acerca en pos de su merecido salario. En total reúne 570 pesos, “alcanza para algunas Sopaipillas y una vaso de té” piensa…

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