martes, 15 de diciembre de 2009

Por que dudamos, él y yo no sabemos que pasará...


Una vez una mujer, una mujer con ojos de niña, una niña con esencia de ángel, llego ante mi presencia...
Ella ya había estado ahí antes, ella ya había existido antes de tomar conciencia de su real existencia, ella ya había vivido antes de que él viviera pensando en ella...
Esa pequeña niña, esa única mujer, había forjado en el interior de él algo que había dejado dormido, aquel que solo creía en sus ojos, en aquello que lograba ver, en aquello que era tangible, pudo volver a creer en un ser que siempre lo acompaño y guio...
El tiempo no era un buen aliado, rara vez lo es, cada día su corazón, su vacilante corazón seguía cambiando sintiendo las palabras olvidadas una vez en uno de los tantos espacios vacios donde se guardan las palabras que no se vuelven a decir...
Ella, esta mujer que para él era la esencia de un todo, que albergaba tanta sabiduría como las sombras del cielo cuando el sol deja de lado la tierra para dormir, ella, simplemente, esta mujer que al mirarlo a él, le devolvía todo aquello que no solo era tiempo, sino que vida...
Él dudo mucho; mucho tiempo paso antes de que por su mente la esquiva idea de que pudiera decir lo que siente fuera escuchado, él pensó mucho, antes de atreverse a traspasar aquella barrera puesta por sí mismo, pero se atrevió...
Que haría, guardaría silencio y ocultaría cada vez más el anegado sentimiento que ya no soportaba su maltrecho interior, o sería capaz de liberar las incontenibles amarguras de un amor impredecible, pensaba que podría perder, pensaba si existía alguna ganancia, pensaba en pensar que lo que pensaba era pensado por alguien mas, así aliviaba un poco su modo de pensar y soñar…
Que hacer, ese es el pensamiento mas reiterativo en su mente, que hacer, que hacer, que hacer, que hacer, que hacer, que hacer, que hacer, que hacer, de verdad él no sabía…
La quería como a alguien única en el mundo, ella era su amiga, ella sería su amiga, pero seguiría siendo su amiga, en ese momento incluso aquel que se sienta detrás del teclado no sabía que escribir, y eso provocaba, que él no supiera que pensar, quería verla feliz, quería ayudarla, la quería, y en su mente habitaba a causa de eso, un terrible sentimiento de mentira y es verdad, como puede ser sincero con ella si no puede decirle lo que realmente siente, como puede ser sincero con ella si al mirarla a los ojos no solo siente ese cariño que sentiría un amigo, he ahí su problema, su gran problema…
Quien sabe como termine la historia de él, ni yo lo sé, yo solamente escribo lo que a él le pudo haber pasado o paso, lo que él siento o sentirá, pero no sé si eso es lo mismo que siento yo, aunque en esta historia yo soy él y tú eres ella.
Él y yo, esperamos que sea así…

No hay comentarios:

Publicar un comentario