martes, 27 de octubre de 2009


Cuando vi esta imagen, ante todo vi muchas cosas, vi a una mujer muy linda, pero lo que me llamo la atención, no fue la mujer bella que aparece en la imagen, sino que la niña que se esconde en los ojos de esta mujer...

La vi claramente celebrando, la vi contenta, incluso si no mal recuerdo, ese día la había visto en persona y no como una imagen fantasmal para no perder su existencia terrenal, sino que la vi en lo tangible de su ser y su vivir...

No quiero declarar lo que vi en la mujer, por que a ella siempre la veo, veo su encanto, veo su brillo, pero no su verdad, solo veo la mascara que ella misma hábilmente a creado a este mundo, esa mascara, que todos vemos que nos muestra con gracia, con alegría, con tranquilidad, pero la niña que habita dentro de ella, dentro de sus ojos, dentro de su rostro, la niña que guarda claramente la esencia clara de lo que es, pero tal vez ahora teme ser...

A diferencia de la otra imagen que siempre se ve fuerte, esta imagen es algo mas frágil, es algo mas pequeña, guarda sueños, temores, llanto y anhelos, guarda tanto que logra hacer que un hombre, que atrapando las palabras erradas del cielo, logre entablar entorno a ella mas de un pensamiento, mas de simple oraciones que unidas néxicamente, desarrollen todo un mundo de posibilidades, que giran y vuelven a ordenarse buscando lo que realmente pasa. Tal vez a veces veamos cosas que no estén ahí, pero están o estuvieron, y aunque las personas son claramente como simples jarrones llenos de vida, que a veces se rebalzan y dejan caer a sus lados partes propias de lo que les sucede, existen algunos, que miran al lado, y logran ver en simples imágenes que para otros guardan solo belleza, ciertas reacciones, desde las cuales los muertos dejan su legado haciendo pensar que los vivos los tienen a un lado, ya que en una palabra nadie puede negar, que la felicidad de esa mujer, no la representa la pequeña niña que esta aun esperando a volver salir...

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